
Cómo utilizar correctamente los sistemas UV en la producción textil
La mayoría de las personas piensan que las lámparas UV sirven únicamente para secar la tinta. Pero en una verdadera fábrica textil, estas lámparas son como el ingrediente secreto que permite que todo funcione correctamente, desde el primer tratamiento de las telas hasta el momento en que la prenda está lista para ser vendida.
Lo que realmente ocurre es un proceso químico llamado fotopolimerización. Básicamente, la luz UV actúa sobre las resinas, tintes o recubrimientos, indicándoles que se endurezcan al instante.
Elegir la intensidad adecuada de la luz
No basta con usar cualquier lámpara para resolver el problema. Eso no funciona. Si se trata de recubrimientos gruesos que necesitan curarse completamente, se utilizan ondas UV-A de mayor longitud. Pero si se trata de un proceso rápido de curado, se opta por ondas UV-C.
También hay que tener en cuenta la velocidad de la línea de producción. Si el transportador se mueve a 20 metros por minuto, se necesita una mayor intensidad de luz para evitar que la tela quede pegajosa.
Pero aquí está el problema: no se puede simplemente aumentar la potencia de la lámpara. Si se aplica demasiada energía en un espacio pequeño, las fibras sintéticas se dañarán. Es necesario encontrar un equilibrio.
Los componentes técnicos
Utilizamos vidrio de cuarzo para estas lámparas. ¿Por qué? Porque el vidrio normal bloquea precisamente esas ondas UV de las que dependemos.
También prestamos especial atención a los conectores. Las fábricas son ruidosas y vibran mucho. Por eso utilizamos conectores robustos para que nada se suelte durante la producción.
Un consejo adicional relacionado con la parte eléctrica: asegúrese de que la fuente de alimentación sea estable. Los picos de voltaje pueden dañar los electrodos rápidamente. Es necesario ajustar perfectamente la potencia de la lámpara según sus necesidades, de lo contrario, habrá problemas constantes.
El problema del calor
Las lámparas UV de alta potencia generan mucho calor. Mientras la luz UV cura la tinta, el calor infrarrojo generado por la lámpara puede causar problemas. Puede deformar piezas de plástico finas o, peor aún, hacer que la tela se encogiera.
Por eso no se puede prescindir del sistema de enfriamiento. Ya sea mediante aire forzado o disipadores de agua, es necesario mantener la temperatura bajo control. De lo contrario, se arriesga el material.