
¿Por qué la mayoría de las lámparas UV industriales fallan? (Y cómo lo resolvimos)
Pasamos tiempo visitando unas 3,000 impresoras. Queríamos ver dónde realmente fallaban estas lámparas en el mundo real.
Lo que descubrimos fue sorprendente. La mayoría de las veces, no es culpa de la bombilla en sí. El verdadero problema suele ser una incompatibilidad entre el diseño de la lámpara y la velocidad de impresión o el tipo de tinta utilizada. En un entorno de alta velocidad, es necesario encontrar un equilibrio delicado entre la potencia y el control del calor.
El problema con la potencia
Las lámparas de vapor de mercurio funcionan mediante descargas de plasma. Para mantener una línea de impresión a alta velocidad, es necesario utilizar longitudes de onda de 254 nm y 365 nm. Claro, aumentar la potencia permite obtener más fotones y reducir el tiempo de secado. Pero hay un problema: si se aplica demasiada potencia a un tubo tan pequeño, este se calienta rápidamente. Si se excede la densidad de potencia, no solo se seca la tinta, sino que también se daña el papel o la película plástica. Es como caminar sobre un cable tenso.
Diseñadas para el uso en fábricas
Queríamos que nuestras lámparas fueran reemplazos sencillos y fáciles de instalar. Eso comienza con los materiales utilizados. El cuarzo barato se vuelve amarillo con el tiempo, lo que impide que la luz UV salga de la lámpara. Utilizamos cuarzo fundido de alta pureza para evitar esto.
También sabemos que no se puede perder tiempo cuando una bombilla deja de funcionar. Utilizamos conectores estandarizados y longitudes precisas para que sea posible reemplazar la bombilla en pocos minutos. No debería ser necesario pasar toda la tarde recalibrando el reflector.
Los reflectores son importantes
Los reflectores son más importantes de lo que la gente cree. Si el ángulo del espejo no es correcto, se desperdicia el 30% de la energía. En lugar de llegar a la tinta, esa energía se convierte en calor dentro de la máquina.
El problema del calor
El mayor problema suele ser el enfriamiento. Las lámparas de alto rendimiento generan una gran cantidad de calor infrarrojo. Si el sistema de refrigeración no puede manejar esa cantidad de calor, la lámpara se sobrecalienta. Y cuando eso ocurre, su vida útil se reduce a la mitad. Es una pérdida de dinero.
Por eso diseñamos nuestros recintos de tal manera que permitan que circule tanto aire como sea posible alrededor del cuarzo. Mantener la temperatura estable es la única forma de hacer que estas lámparas duren más tiempo.